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17/12/2018 - 13:22 - Madrid (España)

Ayudas para wifi y transporte, armas para frenar la despoblación en la sierra madrileña

La Comunidad de Madrid dispone de 130 millones de euros para revitalizar 78 municipios en peligro de extinción

El futuro del mundo rural madrileño no está garantizado por un problema circular que parece haber entrado en bucle. El crecimiento de la actividad económica en las zonas urbanas ha desprovisto de salidas profesionales a las zonas rurales motivando, a su vez, el aumento de la emigración a las grandes ciudades descapitalizando, por tanto, de mano de obra los pequeños pueblos que palidecen a la sombra de las capitales.

Este esquema se repite en 78 municipios madrileños con menos de 2.500 habitantes y amenaza con extenderse a una veintena más de ahí que el Gobierno regional haya activado una estrategia de revitalización que frene el despoblamiento. ¿Cómo? Con una inyección de 130 millones de euros repartidos entre más de 60 medidas que favorezcan el acceso a las nuevas tecnologías y a servicios públicos de calidad. Pero apunten estas como los grandes puntales. El wifi, el transporte y la vivienda.

El consejero de medio Ambiente, Administración Local y Ordenación del Territorio, Pedro Rollán, lo resume en la necesidad de “crear un entorno favorable para que los ciudadanos que decidan apostar por vivir y trabajar en los pueblos de la Comunidad de Madrid puedan hacerlo con la garantía de que van a contar con todos los servicios necesarios para disfrutar de una óptima calidad de vida que garantice la viabilidad de proyectos personales y familiares”.

La Sierra Norte, la ‘zona cero’

El principal radio de acción es la Sierra Norte, donde se concentran 41 de los 78 municipios en peligro de extinción que concentran a cerca de 72.000 vecinos. Aunque esa media de 1.000 habitantes no siempre se cumple. La ‘zona cero’ del problema es Robregordo. Una aldea limítrofe con Segovia herida de muerte con apenas 45 habitantes en la actualidad.

Si les pica la curiosidad y se quieren acercar a pasar el día, reserven para comer en otro sitio. En la actualidad en Robregordo solamente hay una cafetería que dispone de una pequeña tienda. Nada más. No hay establecimientos donde gastar dinero -estanco, bar o restaurante, ni lugares donde sacarlo, porque tampoco hay cajero automático. De entidades financieras ya ni hablamos.

Y a escasos 20 kilómetros nos topamos con la Hiruela, que ostenta el dudoso honor de tener la población más envejecida de la región con una media de edad de 59 años.

Parte del músculo perdido en ambas localidades se lo ha llevado Buitrago de Lozoya, cuyos comercios abastecen a domicilio por medio de furgonetas. Aunque tampoco es suficiente, porque esta tercera villa tampoco supera los 2.500 habitantes.

Se trata de una zona histórica de Madrid en la que hay que frenar las causas de la despoblación desde diversos ángulos. Incluido el de los vecinos ganaderos que reclaman un mayor apoyo tras ver truncados sus sustento a las inclemencias invernales y a los ataques sufridos por su ganado por parte de lobos y perros salvajes. De ahí que la estrategia sea transversal incluyendo, además de las Consejerías de Medio Ambiente, Administración o Transporte, a varias empresas públicas.

Así se va a potenciar hasta 2021 “la mejora de la prestación del servicio de Internet a través del Canal de Isabel II, la construcción de viviendas públicas en los municipios más despoblados y la reordenación del transporte público.

En lo referente a la conectividad, se va a poner a disposición de los Ayuntamientos rurales las capacidades tecnológicas disponibles en el Canal de Isabel II para romper la brecha digital y aportar un plus tecnológico que ayuda a estas zonas tan desfavorecidas a recuperar el vuelo. El proyecto piloto arrancará en el municipio de El Atazar mediante conexión inalámbrica WIMAX con el objetivo final de prestar el servicio mediante fibra óptica en 36 meses.

En cuanto a la solución habitacional, el reto es desarrollar la promoción de vivienda pública en los municipios de la Sierra Norte. Eso en cuanto a las de nueva construcción. Para el resto se destinará una bolsa económica exclusiva para subvencionar para la rehabilitación de viviendas y regeneración de espacios urbanos, ya que la defección vecinal afecta a los cascos antiguos y a los conjuntos urbanos homogéneos con valor patrimonial que por el desuso ya empiezan a peligrar.

Reto aparte es la movilidad para la que se pondrá en marcha un “proyecto piloto de transporte público a demanda para que los habitantes de estos pueblos puedan acceder a servicios que se prestan en otras localidades”. Minibuses que integren en sus rutas las paradas demandadas, ahora inexistentes, gracias a la reordenación y mejora de la red viaria y acondicionamiento de las carreteras.

El eje personal y el laboral

Eso impacta en el aspecto personal. ¿Y el laboral? La Comunidad de Madrid está preparando “incentivos para que las empresas se instalen en estos municipios y desarrollando programas para fomentar el emprendimiento”, destaca Rollán, quien ya ha adelantado que “la Comunidad de Madrid asumirá el 100% del servicio de recogida de basuras en pueblos de menos de 1.000 habitantes” y financiará el 50% de las mismas en el caso de localidades de entre 1.000 y 2.500 habitantes.

A su vez, el Gobierno regional pretende tender un puente que favorezca el desarrollo socioeconómico sostenible de esas zonas con la “creación de una oficina que ofrezca soporte para la redacción de instrumentos de planeamientos y de las tramitaciones urbanísticas”.

Sin dejar de lado el tejido industrial. Pedro, un navarro que se ha instalado en la Sierra, incide a La Vanguardia en la necesidad de potenciar la agricultura ganadería responsable, sostenible y de calidad. “Porque con poner una casa rural en cada uno de los pueblos no basta. Necesitamos más incentivos económicos que el del turismo. Que al final no deja de ser una moda”.

Si se logra anclar el crecimiento demográfico, el siguiente reto es el de enraizarlo para garantizar su desarrollo, por lo que los municipios afectados reclaman la reducción de las ratios mínimas para el funcionamiento de casas de niños escuelas infantiles e instalaciones que fomenten las actividades culturales deportivas de los mas jóvenes.

Si se crece por abajo, también habrá que hacerlo por arriba. Ahí se enmarca el compromiso del Gobierno regional de facilitar la construcción de residencias para personas mayores y el concierto de plazas, la mejora de la asistencia farmacéutica y sanitaria y la remodelación de centros educativos.

El consejero Rollán ha puesto en valor “la participación de los ayuntamientos en la elaboración de esta estrategia, en la que hemos recogido las principales necesidades que nos han trasladado”. Y se ha hecho con medidas concretas, con dotación presupuestaria, y dirigidas específicamente a 78 pueblos madrileños en los que residen en la actualidad algo más de 72.000 personas.e la localidad.

El acceso a la educación, el otro reto

Fuente: La Vanguardia / 

Escrito por Vasilis Aggelakopoulos

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