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27/05/2019 - 11:01 - Madrid (España)

El último servicio de Godín

ATLÉTICO 1 - SEVILLA 1 Se despidió de la afición en casa dejando al Atleti segundo, matemático. 1-1 ante un Sevilla que sólo jugó la segunda parte. Marcaron Koke y Sarabia.

Los abuelos tuvieron a Griffa. Los padres a Luiz. Nosotros, los hijos, te tuvimos a ti. Diego Godín, el futbolista que metió la cabeza entre el Barça de Messi, el Madrid de Cristiano. Esta no es una crónica de fútbol, que sí, claro que sí, un Atleti-Sevilla se juega. Uno busca el punto que le haga ser segundo. El otro seguir teniendo opciones de Champions. Fútbol en esta crónica que habla de cómo decirle adiós a una leyenda. Podría escribirla la tela del brazalete de capitán al brazo, la hierba, la pelota o el mismito Calderón. Podría pero lo hace un grito, ese en la grada, que no se calla. 12 de mayo, Madrid. Se irá pero antes dejará un último servicio. Ese punto. Al Atleti segundo.

Godin

U-ru-gua-yo.

Hacerse mayor es aprender a despedirse, dicen. Simeone se ajusta la corbata sobre ese nudo que lleva en la gargantaGrizi deja a su hija, con la que saltó al campo y un Padrino escrito en la espalda. El balón rueda. Esa canción empuja las piernasU-ru-gua-yo. Crece en el segundo 34: Koke lanza un córner y Godín vuela, a punto de marcar, como aquella tarde. Sale volcado el Atleti sobre Vaclik pero es un ahogar sin apretar. Ben Yedder lo hace como único punta del Sevilla. Un Sevilla deformado entre tanta baja y una temporada que ha hecho demasiado larga. Sin Escudero, es Gnagnon el lateral zurdo. Prueba el Mudo Vázquez los guantes de Oblak en su único disparo en la primera parte. No corre sino anda. Sin presión sin intensidad, con Roque Mesa, titular y un desastre. El Atleti domina con un Thomas dueño y señor, todo ocurre porque pasa por sus botas en este constante mirar a Godín para darle las gracias. Por ser, por estar, por aquel gol del Camp Nou. Su adiós en casa es una tarde de las de antes. De radio y toda la jornada a la vez. Un hermano se cuela en ella desde Bilbao. Rulo acaba de hacer dos goles.

U-ru-gua-yo.

Qué alta y desde qué adentro suena hoy esa canción que se canta en la grada. Busca Morata el gol pero cae siempre en el fuera de juego. Lo encuentra Koke, con fortuna. Quién si no. Es su rival. Su disparo lo desvía Kjaer y se le cuela a Vaclik. Cómo da igual, importa cuándo, esta tarde. Koke tenía ya dedicatoria antes de jugar. “Hermano para ti”, dicen sus dedos. Y señalan a Godín.

U-ru-gua-yo.

Aleix Vidal entra por Kjaer y el movimiento de Gnagnon al centro de la defensa le cambia al Sevilla el partido cuando los otros resultados ya le quitan, matemático, la Champions. Griezmann busca, corre, se va de un defensa en un movimiento para asistir a Thomas. El disparo se va fuera. El francés sigue moviéndose buscando solo una cosa: poner su nombre con el de Koke en la tarde. Grizi encuentra a Correa, pero en fuera de juego. El Sevilla de pronto despierta, se ve en medio de un partido y se pone a jugar. Con eso basta. Para ir y volver una y otra vez al área de Oblak, para golear (Sarabia) y ver cómo Roque Mesa se juega la expulsión: le faltaba fútbol, le sobraban golpes. Un achuchón y volvían las opciones de Champions. Dos y no ganaban porque Sarabia enviaba fuera ese balón de Ben Yedder. La entrada de Rog ha mejorado. El Sevilla aprieta porque busca ahogar.

U-ru-gua-yo.

Godín cae por falta de Aleix Vidal, Godín cae tras un golpe de Ben Yedder, Simeone alza los brazos pidiendo de nuevo ese grito. Toda la grada aplaude a la vez. Es por una carrera. Del Faraón en ésta, su penúltima tarde con él. Corrió hacia ese balón para evitar que se colara en el área de Oblak como si le fuera la vida. No es nuevo. Es lo de siempre. Lo de los últimos nueve años.

U-ru-gua-yo.

Asoma una pancarta con su cara y un ‘2’, como la del Capi, la de Gabi, mientras el Sevilla lo intenta una última vez, Aleix Vidal, para que la parada de Oblak de cada partido no falta tampoco en el homenaje. El árbitro pita a final. 1-1. El Atleti baja el telón a la temporada aunque quede un partido: ya está, ya es matemáticamente segundo. Esta ya sólo es la crónica de cómo decirle adiós a una leyenda. Que se va y aquí no sólo deja dientes, nariz rota, gol del cojo y en el Camp Nou. También ocho títulos y esa enseñanza. Que por este escudo se mata pero sobre todo se muere.

U-ru-gua-yo, infinitas gracias.

Fuente: www.As .com /F.Patricia Cazon

Publicado por: Andrea Lujano

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