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15/10/2018 - 17:13 - Madrid (España)

El número de «manteros» se duplica ante la permisividad de Carmena

La venta ilegal se desmadra y los afectados, que denuncian pérdidas de hasta el 40%, exigen que se actúe contra las mafias, la raíz del problema

La agresión de un grupo de manteros a un turista norteamericano en Barcelona la semana pasada ha vuelto a poner sobre la mesa un problema que, lejos de reducirse, va a más en Madrid. Solo en el distrito de Centro, la permisividad que existe por parte del Ayuntamiento de Madrid, que dirige Manuela Carmena, ha hecho que el número de «manteros» crezca un 75% entre marzo y junio pasado, según fuentes policiales (son más de 350); es decir, desde los disturbios de Lavapiés por la muerte de senegalés Mmame Mbaye, a causa de un infarto.

Desde el fallecimiento de este vendedor ilegal, utilizado políticamente para criminalizar a la Policía Municipal, la manta campa a sus anchas. Y más aún con la temporada de rebajas, las altas temperaturas y la llegada de turistas. Todo ello, unido a que los agentes se niegan a hacer horas extra por esta venta ilegal y el «botellón», como medida de presión contra el Consistorio por el convenio colectivo, ha hecho que bajen las intervenciones, generando un caldo de cultivo que favorece a estos manteros, el último eslabón de una cadena de explotación mafiosa.

Ayer, a las 11.30 horas, en la Gran Vía había apostados una docena de subsaharianos que exhibían su mercancía en la manzana que empieza en la Red de San Luis, frente al edificio de Telefónica. Dos horas después, había más de 50 desde ahí hasta la plaza del Callao. Han cruzado la calle por el calor.

El abanico, producto estrella

Los productos estrella: las camisetas de la Selección Española, del Real Madrid o del Barça (20 y 25 euros) y los bolsos, cinturones, carteras y billeteras de Gucci, Louis Vuitton o Michael Kors (20 a 50 euros). No faltan las deportivas de Adidas y Nike, que tienen un papel estelar, por 30; camisetas de marca unisex (20); gafas de sol (de 10 a 20) y calzoncillos de Calvin Klein, a 15 euros las tres unidades. Entre los «manteros» han surgido nuevos objetos y nacionalidades: los abanicos arrasan por 2 y 3 euros, y quienes los ofertan son de Bangladesh o españoles. También hay perfumes robados, como los que tiene un marroquí, con el precio etiquetado del establecimiento. «Mira, vale 60 y te lo dejo a 25, por ser tú», explica.

«¿Sabes qué es lo más sangrante? Que utilizan tu comercio como escaparate. Si vendes gafas o equipación deportiva, se ponen al lado y captan al cliente. O abanicos, la última moda ahora. Los nuestros son de madera, fabricados en España, pintados a mano y cuestan 7,8 euros. Los suyos, para colmo, son buenas copias; no podemos competir con ellos», lamenta Natalia en la calle del Arenal. Esa competencia desleal ha provocado que sus ventas caigan un 20%. En la misma vía calculan que las pérdidas diarias rondan los mil euros. «Tenemos orden de llamar a los municipales, pero no vienen siempre», indica la encargada.

Para Pilar, responsable de una tienda de regalos junto a la Plaza Mayor, afirma que en este fenómeno ha habido un antes y un después de que dejaran a estos vendedores instalarse allí. Al mediodía, hay 10 en los principales accesos y los que se acercan a preguntar precios son turistas extranjeros y algún autóctono. En Callao, Francisco dice que «en otros países no existe nada parecido. Es vergonzoso», asevera, indignado.

«Entre las obras de la Gran Vía, los manteros y la aglomeración no se puede caminar y cuando la Policía Municipal viene persiguiéndoles la gente entra en tropel en los comercios. Es agobiante», indica Natalia en una perfumería. Se pasan el día jugando al ratón y al gato con los agentes. «Si la Policía viene fuerte a echarles, se llevan a quien sea por delante. Yo lo he visto y también cómo se han tenido que retirar para que entraran ambulancias», indica José.

En la Gran Vía hay medio centenar de manteros desde la Red de San Luis a Callao«Hay oferta porque hay demanda y todos debemos ser conscientes de ello», dice un taxista

«Hay oferta porque hay demanda», indica un taxista, recordando que todos somos culpables y no solo ellos están cometiendo un delito. El Ayuntamiento realizó una campaña de concienciación al respecto, pero a la vista está que no ha dado resultado.

«Todo el mundo tiene que vivir, pero no así», es la queja común de los afectados que dicen que el problema es a nivel nacional. Desde la Confederación de Comercio Especializado (Cocem) su presidente, Luis Pacheco, aboga por combatir a las mafias que explotan a los manteros y atajar la venta ambulante ilegal. Según sus datos en toda la región, hay 700 vendedores y las pérdidas de los establecimientos de Gran Vía y Mayor se sitúan entre el 30%-40%.

Desde la Asociación de Comerciantes de Preciados, Carmen y Sol (Apreca), Paloma de Marco dice que el asunto trasciende al Ayuntamiento: «Deben reunirse las tres administraciones ya que este tema lo controlan redes que utilizan a inmigrantes ilegales para una actividad ilícita».

Fuente: ABC / M.J. ÁLVAREZ

Escrito por Vasilis Aggelakopoulos

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