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27/11/2020 - 15:32 - Madrid (España)

A juicio por morder, golpear y encerrar en el baño a las hijas de su pareja, de 10 y 12 años

«Las obligaba a comer sobre el inodoro a oscuras, a permanecer inmóviles durante horas y las hacía desvestirse y ducharse delante de él»

Las obligaba a comer encima de la tapa del inodoro a oscuras, las bajaba al trastero y les amenazaba para que permaneciesen durante horas quietas, con los pies juntos y los brazos en cruz, les prohibía cerrar la puerta del baño mientras se duchaban, para poder entrar y mirarlas, y las golpeaba con una espátula en la espalda y las nalgas. Un hombre de 38 años afronta una condena de tres años de cárcel por vejar y golpear a las hijas de su pareja, de 10 y 12 años. El juicio se celebra hoy Penal 1.

El calvario que la fiscalía asegura que sufrieron las dos niñas se prolongó durante al menos tres años, desde 2013 hasta 2016. En el mismo domicilio residía la hija en común de la pareja, más pequeña, y quien, supuestamente, no era sometida a las penalidades que sufrían sus hermanas. La madre de las tres, según señala el escrito de la acusación del ministerio público, era ajena a lo ocurrido, pues los hechos tenían lugar cuando estaba fuera de la vivienda trabajando.

«Las niñas se lo ocultaban ante el temor que les infundía el acusado y por miedo a las consecuencias que pudieran tener para ellas la revelación, tal y como de forma habitual les advertía el padrastro, quiene les manifestaba que su madre no sabía educarlas», señala el duro escrito de la fiscalía en el que se detalla el martirio que sufrieron las dos menores. «Las sometía a acciones de menosprecio, degradación y humillación. Por ejemplo, les ponía castigos como obligarlas a comer sobre el inodoro del baño o sobre el suelo, sin cubiertos y con la luz del cuarto de baño apagada», señala.

La fiscalía solicita para el procesado, de 38 años, una condena de tres años de cárcel por un delito contra la integridad moral

Además, «las bajaba al trastero ubicado en el sótano del edificio y las dejaba allí a oscuras durante horas, las obligaba a quedarse con los dos pies dentro de una única baldosa y a permanecer en pie con los brazos puestos en cruz, sujetando libros sobre las palmas de las manos o a permanecer en el baño de pie tocando con las dos palmas la pared con los brazos completamente extendidos durante períodos de tiempo prolongados». Asimismo, «incrementaba el tiempo de esas situaciones si comprobaba que las niñas se movían o bajaban los brazos».

Pero la penosa situación no se habría limitado a la vejación moral, también se habrían producido agresiones. Les propinaba «golpes consistentes en puñetazos en la espalda y bofetadas con el dorso de la mano en la cara y el tronco o sujetándoles violentamente del cabello y arrastrándola por el pasillo unas veces y mordiéndole en alguna otra ocasión en los brazos y antebrazos».

En ocasiones, «las golpeaba con una espátula en la espalda y en las nalgas si se movían y las sometía a situaciones vejatorias, tales como tener que ducharse con la puerta del baño abierta, accediendo él mismo al aseo para contemplarlas mientras se duchaban, pese a que las menores le habían indicado que se sentían incómodas al ser observadas en tal circunstancia». Además, «obligaba a la mayor, desde que cumplió 12 años, a desnudarse cuando llegaba a casa bajo pretexto de que quería revisar si se había hecho algún tatuaje o si llevaba algún 'pearcing'».

El informe forense concluyó que «ambas menores muestran unas secuelas significativas en lo que tiene que ver con su sintomatología postraumática por la situación vivida con componentes de ansiedad y depresión».

Fuente: El Comercio.es/Olaya Suarez

Publicado por Alejandro Juncal Garcia

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