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29/06/2022 - 02:38 - Madrid (España)

La 'víctima' de la falsa manada homófoba: «Solo quería que me curaran y permanecer en el anonimato»

El joven confiesa que las lesiones fueron consentidas después de que el Gobierno pusiera los delitos de odio en el debate político nacional Las posibles consecuencias para el joven que ha denunciado de forma falsa una agresión homófoba

«No podemos consentir que el colectivo LGTBIesté atemorizado, y que esta tarde haya altercados o se ataque a policías en la manifestación. Tienes que contarnos la verdad». Con palabras similares los investigadores lograron ayer que el joven que denunció una agresión homófoba múltiple en Madrid acabara confesando. Se inventó cómo habían ocurrido los hechos. Le grabaron la palabra «maricón» en el glúteo en medio de una relación sexual consentida –con matices–, que ni tuvo lugar en el portal de su casa ni fue a manos de ocho encapuchados. «Yo solo quería que me curaran las heridas y que se mantuviera mi identidad en secreto», admitió. Fueron dos personas las que le laceraron en una vivienda.

El chico, que tiene

 pareja, tuvo miedo a que se enterara de la práctica sadomasoquista, al verse las marcas que le habían dejado. Le llamó, le hizo unas curas y luego acudieron al centro de salud. La enfermera dijo que si eran fruto de una agresión, por protocolo, debía dar parte a la Policía.

El mensaje que quiere que quede claro, después de la sobreactuación política y de la preocupación social creada, es que la comunidad gay esté tranquila. No hay una manada homófoba atacando por Madrid, aunque es un colectivo muy vulnerable, como él mismo ha comprobado.

«Que sea un contexto consentido no implica que a alguien le guste que le causen heridas físicas ni cómo ocurrió», señalan fuentes policiales, que apelan a la calma. Y ponen un ejemplo: las agresiones o vejaciones que en ocasiones deben soportar quienes se dedican a la prostitución y que casi nunca se denuncian.

Los investigadores tras desmontar la denuncia han acordado mantener la privacidad del joven y no actuarán contra quien le grabó el cuerpo, cuyos datos tampoco ha querido revelar, ni contra el denunciante.

En eso ha quedado el caso de la conocida como manada de Malasaña, que ha estado 48 horas atemorizando a la comunidad LGTBI en Madrid pero que ha levantado un torbellino de acusaciones políticas y hasta la convocatoria para mañana de la comisión de seguimiento del Plan de Lucha contra los Delitos de Odio por parte del presidente del Gobierno. El propio Pedro Sánchez se expresó públicamente en Twitter sobre este hecho de esta manera: «Mi rotunda condena a este ataque homófobo. No vamos a permitirlo. Seguiremos trabajando por un país abierto y diverso, donde nadie tenga miedo a ser quien es, en el que todos/as vivamos libres y seguros». Una línea en la que continuaba ayer mismo, poco antes de confirmarse que todo era una farsa, en el mismo Congreso de los Diputados ante su grupo parlamentario.

30 policías en el caso

Hasta una treintena de agentes de la Policía Judicial de Centro y del Grupo de Delitos de Odio de la Brigada de Información han trabajado en el caso. Las diligencias practicadas hasta ayer por la mañana no habían dado frutos; es más, las numerosas cámaras de seguridad de la zona no daban cuenta de que se hubiese producido el ataque en el lugar referido, una calle muy transitada y cercana a la plaza del Dos de Mayo, en el corazón de Malasaña.

Los investigadores creyeron en principio que la agresión sí existió, habida cuenta de las lesiones presentadas. Pero algo chirriaba, y mucho. El denunciante no aportaba qué tipo de acento tenían, si español o de otro país, después de que le gritaran «maricón», «comemierda» y «asqueroso». Eran, dijo, las 17.15 horas. Lo cierto es que el muchacho, que sí es homosexual, estaba aterrado por lo sucedido. Pero a los investigadores les extrañó que en ese momento no pidiera ayuda: ni a sus vecinos, ni al 091 ni al Samur. Es más, tardó cinco horas en poner los hechos en conocimiento de la Policía. Se presentó alrededor de las 22.30 horas en la comisaría de la calle de Leganitos. Lo hizo solo.

Le habían entrevistado al menos en tres ocasiones, pero consideraban que «no estaba colaborando lo necesario». Veían muchas lagunas en su relato. Se manejó la posibilidad de que conociera a su agresor o agresores y que podían tener una cuenta pendiente.

«Como los terroristas»

Los agentes recelaban de que ocho personas, encapuchadas y en una calle tan transitada y llena de bares abiertos (algunos, vecinos del mismo portal), hicieran algo así y pasaran desapercibidos.

Las cámaras no recogieron nada. Incluso hay una justo delante del portal. Y eso que se revisaron secuencias desde el sábado. Tampoco las del Metro más cercano, Tribunal. El puerta a puerta de los agentes, tanto con vecinos como comerciantes, no dio resultados. El chico negaba tener problemas con alguien o que hubiese sido víctima de amenazas previas. Aunque sí especificó a los policías que «iban enmascarados como los terroristas», algo aún más increíble.

Se rastrearon sus redes sociales e incluso las aplicaciones de contactos que usaba, por si las había utilizado para quedar con alguien que le hubiese podido hacer daño.

Investigación hermética

La Policía Nacional mantenía mientras abiertas varias hipótesis, con más sospechas sobre el denunciante a medida que pasaban las horas, y con un hermetismo total, habida cuenta también de la politización que ha originado este caso.

Pronto, se sospechó que los hechos no pudieron ocurrir en el lugar denunciado y que era imposible que hubieran actuado tantas personas y enmascaradas. Parecía increíble que una agresión de ese tipo, con una persona retenida en un bloque de viviendas, al que tuvieron que bajar los pantalones y le acuchillaran en la boca y le rajaran el insulto en el glúteo, se llevara a cabo en tan poco tiempo. Mínimo, media hora calcularon.

Las circunstancias de los hechos fueron otras y por eso ayer volvieron a llamarle para que testificara en dependencias policiales. Estuvieron horas con él, a sabiendas de que mentía y lograron que se desmoronara.

Desde el Ministerio del Interior se puso en valor el trabajo de la Policía Nacional: «Ha decidido rectificar su declaración inicial y ha declarado que las lesiones inicialmente denuncias fueron consentidas». «Esta declaración se produce sin perjuicio del desarrollo de las investigaciones y del procedimiento judicial».

Fuente: abc.com

Publicado por: Alejandro Juncal García

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