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21/10/2018 - 02:10 - Madrid (España)

No fue un sueño: España derrota, por fin, a la todopoderosa Francia

España supera a su bestia negra seis años después

Crean. Sus problemas se solucionarán, existe otro mundo posible. Crean. En lo que quieran creer, pero crean. Aunque éstos son tiempos para escépticos, para frívolos, para decaídos, siempre debe quedar esperanza. Si España puede ganar a Francia en balonmano por fin, ahora, cuando ya parecía imposible, y de esta manera... ¿Qué no puede pasar? La mejor generación de nuestro balonmano se regaló ya en el ocaso su mejor triunfo -sólo igualado por la final del Mundial de casa de 2013- ante su adversario más temido. [Narración y estadísticas]

Quizá únicamente podía ser así. Durante años, en plenitud, España fue una selección acomplejada. Estuvo al mismo nivel que Francia, quizá incluso por encima, y pese a ello siempre perdió. La angustia empezó con aquel gol de William Accambray en el último segundo de los cuartos de los Juegos de Londres 2012 y siguió, siguió, siguió... Pese a sus muchos recursos, España siempre empequeñeció ante el país vecino. Por eso se quedó sin aquellos Juegos, sin un Mundial y sin un Europeo. Pero este viernes, seguramente lo más tarde posible, los Raúl EntrerríosDaniel SarmientoJoan CañellasViran Morros y compañía olvidaron tanto trastorno para darse el gustazo de sus vidas. Ya cerca o por encima de los 35 años hicieron el partido perfecto para meterse en la final del Europeo.

Sólo cinco minutos de angustia

Detrás, fueron uno, una pared capaz de elevarse sobre el mejor lanzador del ayer,Nikola Karabatic, y el mejor lanzador del futuro, Dika Mem. Francia sólo halló algún hueco con desmarques de Cedric Sorhaindo en el pivote y, ya en la segunda parte, con coraje para remontar un resultado vergonzante. Delante, España exageró la precisión: durante 45 minutos, apenas hubo pases fallados, movimientos vanos, lanzamientos incompletos. Al principio del encuentro, de hecho, convirtió en gol sus ocho primeros intentos, algo bárbaro.

Fue tan brillante la actuación, tan memorable, que sólo se temió por la victoria unos cinco minutos. Cuando faltaba un cuarto de hora para el final, Francia, con más piernas y el orgullo del supercampeón, dibujó una remontada. Del rotundo 14-23 (minuto 44) se pasó a un dudoso 20-23 (min. 50). Entonces se necesitó exprimir el talento. Pese a los achaques, al paso del tiempo, España sigue contando con tres virtuosos del juego como son Cañellas, Entrerríos y Sarmiento y a ellos se encomendó. Un gol del primero, otro del segundo y una asistencia del tercero a Julen Aguinagalde sentenciaron el encuentro.

Aunque sería injusto tan sólo nombrar sus méritos. «La portería ha estado extraordinaria, todo el mundo se ha dejado la piel en defensa, nos ha entrado todo, ¡si hasta nos han caído los rebotes a nosotros!», resumía Sarmiento en zona mixtas sobre tan coral acto. Un acierto que apuntarle, sobre todo, al seleccionador. Durante el campeonato, las rotaciones de Jordi Ribera habían estado en duda. En las derrotas ante Dinamarca y Eslovenia cualquier análisis echaba en falta un referente en ataque, un líder, ¿Por qué ninguno de los veteranos jugaba más de 30 minutos? Ayer se descubrió la razón. Al contrario que en años anteriores, los mejores llegaron con aliento al final y eso fue esencial.

Dos hombres y otro reto histórico

Antes, entre todo el trabajo, destacaron dos hombres. El primero, Ferran Solé. En su primer campeonato como internacional, mientras otros extremos han fallado, él ha estado soberbio todos los días. Si el debut ante la República Checa fue su descubrimiento, este viernes ante Francia fue su confirmación. De los siete penaltis que lanzó, sólo erró uno, un pilar sobre el que apoyarse. El otro fue Arpad Sterbik. Al portero de 38 años lo llamaron anteayer para hacerle un regalo. Por la lesión de Gonzalo Pérez de Vargas podía aparecer en los partidos decisivos, sin concentración previa ni agotadores entrenamientos, y simplemente ser él. Lo hizo, claro. Ribera lo reservó para los penaltis rivales y ahí paró tres de cinco. Sus dos primeros aciertos, casi consecutivos, sirvieron para hundir el ánimo de Francia y dejar a España ante otro reto histórico.

Porque si ganar a Francia era un reto pendiente para esta generación, ¿Qué no será ganar un Europeo? En toda su historia, España ha jugado cuatro finales continentales y ha perdido las cuatro. La última es recordada por casi todos los presentes. Hace justo dos años, la selección celebró sobremanera su victoria en semifinales ante Croacia y ante la sorprendente Alemania recibió luego una derrota vergonzante. Esta vez ante Suecia (domingo, 20.30 horas), que superó a Dinamarca por 34-35 con prórroga, tocará enmendar aquel error.

Fuente: El Mundo / JAVIER SÁNCHEZ / EFE

Escrito por Vasilis Aggelakopoulos

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