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11/08/2022 - 04:18 - Madrid (España)

Osasuna 1 Real Madrid 3 : El Madrid roza el título y descubre una 'segunda unidad'

Ancelotti roto y los jóvenes respondieron; brillaron Camavinga, Rodrygo y Ceballos; Herrera le paró dos penaltis a Benzema

Ya sabemos para cuándo guardaba Ancelotti las rotaciones. Esperaba a tener sentenciada la Liga. Esto permitió ver un centro del campo joven y la respuesta fue buena, incluso sorprendente.

Se enfrentaban a una fuerte presión osasunista y desde el principio hubo señales de vida en la conexión de Ceballos con Rodrygo. Además, novedad, se añadió la estrategia al repertorio: un balón parado lo mandó Ceballos a Benzema, que de primeras asistió a la llegada de Alaba, activo, optimista y goleador.

A este gol, en jugada casi simétrica, respondió Osasuna con otro, su empate, en conexión de su mejor trío: pase panorámico de Moncayola, asistencia de Ávila, jugador puñal y constante peligro, y remate de Budimir, goleador sistemático que llegó al balón culebreando a la espalda de Lucas, que hace mucho y bien pero deja evidencias de ser pez fuera del agua en cada partido como lateral.

La ausencia de la media titular empujaba a los defensas madridistas a crecerse. Eran como 'boomers' sobre pobres 'zoomers'. La elaboración del centro del campo aun era tímida, así que subía Alaba o Militao intentaba sus pases precisos. Uno de ellos lo controló Rodrygo en obra de arte: lo ‘mató’ dando la media vuelta en escorzo zidanista. Es un jugador de punta fina.

Pero tras esa tentación del balón largo, el Madrid comenzó a tocarla. Camavinga, eje, empezó a pasar a un lado y a otro, a coger ritmo; era como un punto en el campo que se fue adensando hasta engordar. Camavinga es un mediocentro pastor: pasa la pelota y se echa unos metros atrás para acompañar la jugada como quien guarda el rebaño. O sea, a la vez lo protege y empuja, va dándole forma al conjunto.

El único peligro local, Ávila, era ya solo titilante, y el Madrid le dio una vuelta de tuerca a ‘su tocar’. Se fue sumando Ceballos, y el juego comenzó a recordar un poco a aquel Madrid de Ancelotti con Isco y James o a los inicios posesivos de Lopetegui, fugaces, casi olvidados, con la media española.

El Madrid controlaba, pero en su juego había ritmo; Ceballos intentaba prosperar en el interior, se entendía bien con Rodrygo, se intuían, y solo faltaba por sumarse Valverde, algo encajonado en el otro lado. Había poco peligro, pero tenían dominio y cadencia. Alaba lo intentó de tiro muy lejano, y como lateral, usurpando el papel de Nacho, formaba un triángulo de juego caliente con Ceballos y Rodrygo.

Esos minutos de oscilación y tenencia de la pelota se hubiesen quedado en algo solo correcto, estimable, pero pasaron a mayores cuando, cumplido el minuto 45, Camavinga templó lo justo sobre los centrales un balón al que llegó Ceballos para asistir a Asensio, rematador.

Camavinga mostraba una arista más de su juego, la sutileza técnica y la visión en lo micro, y Ceballos recordaba su enorme potencial, las posibilidades reales de su bella zancada.

Al descanso llegaba el Madrid feliz, asombrado incluso por la prestación de su joven mediocampo, y con la sola preocupación de Alaba, afectado de una cojera. Fue sustituido por Carvajal en la reanudación.

El partido volvió con un penalti a favor del Madrid, no dudoso, sin polémica posible, que falló Benzema o más bien paró Herrera en acción de mucha categoría y elasticidad, logrando el portero estar paralelo al suelo. Osasuna, con esa vida extra, trató de abrir el juego por las bandas, pero el Madrid estaba aun mejor y volvió a sacar otro penalti por donde Rodrygo, por su nueva verticalidad en la izquierda. Poco esperable era que Sergio Herrera volviera a pararle el penalti a Benzema, y por el mismo sitio, con una gran mano autónoma. Una de esas paradas en las que la conexión mano-cerebro agranda el gesto y asusta un poco, como si la mano tuviera otra vida.

Rodrygo y Ceballos hacían virguerías que motivaban a Benzema, ese gran cazatalentos, a irse hacia ellos, pero el mejor seguía siendo Camavinga, cool, alegre y axial, por mucho que le discutan, que le discutirán, su lugar en el mediocentro.

Desde cierto punto de vista, el Madrid, este Madrid, jugó mejor que nunca en esta Liga. Ceballos pedía un hueco en la plantilla (humildemente lo ruega este plumilla) y Camavinga y Rodrygo se afirmaban como figurones eólicos de fútbol renovable. Empezamos la temporada hablando de una quinta, un grupo liderado por Vinicius, y este partido confirmó esa impresión. Que Rodrygo y Vinicius se lleven bien y no se tengan celos es de lo más bonito de este Madrid.

Un objeto impactó sin daño en Courtois, y hubiera sido espectacular que hubiera respondido con una ‘buyada’, cosa que no hizo.

El Madrid no sufrió nada, y pudo marcar más. La entrada de Isco trajo de nuevo el aroma de ese primer Madrid de Ancelotti. El equipo recordó incluso aquella ‘segunda unidad’ de Zidane, suplentes cerrando una Liga, acariciando el título con el tercero de Lucas Vázquez en el descuento, típica puntilla luqueña, ¡tábano de cronistas! El partido demostró que había fondo para rotar, pero Ancelotti esperó a tener la red.

Fuente: Abc.es

Publicado por Alejandro Juncal Garcia

#revistamemolamadrid #memolamadrid

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